Estudios cognitivos de la ciencia

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Cómo brandomizar una concepción puramente deferencial del conocimiento científico

Neftalí Villanueva Fernández
Departamento de Filosofía, Universidad de Granada. Edificio de Psicología, Campus de Cartuja sn
18071, Granada.
Correo-e: nef@ugr.es

Resumen:

El externismo social como teoría semántica ha asociado de un modo extremadamente fructífero la noción de significado a la noción de deferencia. Según los defensores de esta posición, nuestros usos lingüísticos habituales son deferenciales por defecto. El significado de los términos que usamos no está determinado por nuestra relación causal con entidades de primer o segundo orden como objetos y propiedades, sino que viene prescrito por toda una cadena social de usos, en definitiva, por cómo sea el mundo.
Algunos autores creen que el proceso deferencial ha de acabar en alguna parte, típicamente en una conexión causal con el mundo (Recanati y Fodor, de un modo típico). Otros, sin embargo, no consideran que este requisito sea necesario para dar una explicación consistente del significado. La enorme apuesta teórica de Robert Brandom proporciona elementos de gran interés para interceder en esta polémica a favor de los segundos. No hay ninguna razón para pensar que sea necesario en absoluto que el proceso deferencial se detenga. En este trabajo desgranamos los elementos del sistema brandomiano que permiten mantener una posición deferencial exenta para la semántica de los lenguajes naturales.
El propósito de esta investigación es mostrar cómo la posibilidad de un sistema semántico tal ilumina aspectos de la discusión creada alrededor de la noción de deferencia epistémica. A pesar de que la idea de que el conocimiento científico se ha convertido en una empresa de algún modo comunitaria forma parte de un punto de vista largamente aceptado, algunos detalles centrales de este paradigma generan aún fuertes disputas. Concebir el conocimiento científico como un proceso común de cognición distribuida hace que la justificación de nuestras creencias verdaderas pase a depender en gran medida de cómo justificamos la fiabilidad de la información que adquirimos por testimonio. Al igual que en el terreno de la semántica, aquí el debate enfrenta a los defensores de que el proceso testimonial ha de acabar en algún punto (los fundamentalistas como Coady) y a los que sostienen que la deferencia epistémica no tiene por qué terminar "tocando tierra". Desarrollaremos una posible solución a la Brandom de este debate.

Bibliografía:

Adler, J (1994): "Testimony, Trust, Knowing", Journal of Philosophy, 41: 264-275.
Brandom, R (1994): Making It Explicit. Cambridge, Massachussets: Harvard University Press.
Burge, t (1993): "Content Preservation", Philosophical Review, 102: 457-488.
Coady, CAJ (1992): Testimony: A Philosophical Study. Oxford: Clarendon Press.
De Brabanter, P; Villanueva, N; Nicolas, D; Stojanovic, I (forthcoming): "Deferential Utterances"
Recanati, F (2000): "Deferential Concepts: A Response to Woodfield". Mind and Language 15 (4): 452-464.

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De la racionalidad económica o perfecta a los modelos de racionalidad acotada

Ana Sanz Fuentes
Universidad: UAM, Dep. Lingüística, Leng. Modernas, Lógica y Filosofía de la ciencia
Dirección: C/ Fuentespina, nº 12, 6º B, esc.2ª, 28031, Madrid.
Correo-e: etheonor@hotmail.com

Resumen:

A partir de las críticas hechas al modelo económico clásico de la racionalidad a mediados del siglo XX, y principalmente gracias a las aportaciones hechas por H. A. Simon, el concepto de racionalidad pasó a ser una noción para cuyo tratamiento sistemático y matematizado la economía no era ya la única disciplina pertinente, sino que la psicología cognitiva empezó a abrirse camino en la construcción de modelos de racionalidad más adecuados empíricamente, sin necesariamente perder poder predictivo o normativo proponiendo Simon varios caminos para llevarlo a cabo.
Dentro del primero, estarían todos aquellas aportaciones que se interesan por las limitaciones y constreñimientos de los agentes a la hora de tomar decisiones, bien sean producto de las capacidades cognitivas y computacionales de los agentes, bien sean resultado de las relaciones que se establecen entre distintos agentes dentro de un marco organizativo o institucional. El otro camino pasa por incorporar el ambiente como un elemento que es parte activa en la toma de decisiones, por lo que esto suele llevar a estudios sobre las relaciones entre reglas heurísticas y la estructura de los ambientes, o bien al estudio de los contextos sociales, solapándose así con la primera vía.
Lo que trataría de mostrar en mi comunicación serían las diferentes posiciones, y las tensiones que surgen entre ellas, que de alguna manera han ido ampliando el campo de la racionalidad, empezando por los seguidores de Simon, como Gigerenzer, Selten o Rubinstein; pasando por otros autores dentro de las ciencias cognitivas como Giere, A. Clark, hasta llegar a posiciones que de alguna manera traen de nuevo el tema de la racionalidad al terreno de la economía pero esta vez de una manera muy distinta, como hacen algunos neoinstitucionalistas como J. S. Coleman, D. North, J. K. Halpern, u otros que adoptan perspectivas más cognitivistas como J. Rasmussen o B. Brehmer, ocupándose todos ellos de la toma de decisiones dentro de un marco organizativo que es un elemento más de los medios por los que la racionalidad se materializa.

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Cognición distribuida y computadores en la investigación científica

Roberto Feltrero
CSIC, Instituto de Filosofía
C/ Pinar 25, 28006 Madrid
Correo-e: rfeltrero@gmail.com

Resumen:

El papel de los artefactos materiales y tecnológicos en la investigación científica supone un ejemplo canónico de cómo las estrategias cognitivas de los científicos se benefician -y dependen en grado sumo- de su distribución en este entorno artefactual. El campo de la cognición distribuida (Hutchins, 1995) parece el más apropiado para estudiar la dependencia artefactual de las estrategias cognitivas de los científicos. Dentro del campo de los estudios cognitivos de la ciencia (Carruthers, Stich y Siegal, 2002), sin embargo, se encuentran escasos análisis que usen este marco. La mayoría de ellos pertenecen a Ronald Giere (2002), quien enfatiza el papel fundamental de los artefactos técnicos en la investigación científica actual como medio para distinguir el análisis cognitivo del de la cognición social o colaborativa al uso (Giere, 2003, p. 2).
Sin embargo, la perspectiva de Giere sobre el papel de los computadores, más en concreto de los modelos de simulación computacional, parece no hacer honor a la distribución de tareas cognitivas que estos sistemas ofrecen al científico. Giere afirma que las posibilidades de análisis matemático de estos modelos no difieren, en principio de las posibilidades de una persona resolviendo ecuaciones diferenciales (Giere, Steels, Franklin et al., 2001, p. 27). La perspectiva de la cognición distribuida queda reducida aquí a una noción meramente instrumental de los computadores como herramientas que ayudan a resolver cálculos complejos pero no significan un avance epistémico en sentido estricto.
Se propone un análisis conceptual de la noción de mente extendida (Clark y Chalmers, 1998) para la valoración epistémica del papel de ciertas estrategias cognitivas dependientes de los computadores. Se trata de dilucidar si los computadores son simples herramientas de cálculo para el científico o, sin embargo, sus posibilidades transforman las estrategias cognitivas de los científicos de manera epistémicamente relevante.

Bibliografía:

Carruthers, P., Stich, S. y Siegal, M. (Eds.). (2002). The cognitive basis of science. London: Cambridge University Press
Clark, A. y Chalmers, D. (1998). The extended mind. Analysis, 58(1), 7-19
Giere, R. (2002). Scientific cognition as distributed cognition. En P. Carruthers, S. Stich y M. Siegal (Eds.), The Cognitive Basis of Science. London: Cambridge University Press
Giere, R. (2003). Computation and agency in scientific cognition. Disponible en: http://www.tc.umn.edu/~giere/ [2004, Mayo]
Giere, R., Steels, L., Franklin, S., Pickering, J., et al. (2001). Comments on Barbara Webb`s article: "Can robots make good models of biological behaviour?" Behavioral and Brain Sciences, 24(6), 1051-1094
Hutchins, E. (1995). Cognition in the wild. Cambridge, Ma: MIT Press.

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El desarrollo del pensamiento formal como estrategia para el aprendizaje de la ciencia

Reyes González, Italo
Dirección postal CALLE 36 CARRERA 28, ESQUINA
PALMIRA.COLOMBIA
Teléfono :(092) 2737020
Fax :(092) 2737020
Correo-e: italrego@hotmail.com

Resumen:

Una de las mayores dificultades que se presenta a los jóvenes en el momento de abordar el estudio de conceptos científicos, es la asimilación de aquellos que exigen un mayor nivel de abstracción.
¿Qué actividades es posible realizar en el aula de clase para estimular el desarrollo del pensamiento formal en los estudiantes de educación básica y media, en países en vías de desarrollo?.
Esta ponencia parte de la convicción que el desarrollo del pensamiento formal en la adolescencia se produce de una forma significativamente diferente al desarrollo físico: Los cambios físicos de la pubertad son fruto de la dotación genética, sin embargo, los cambios en la estructura del pensamiento necesitan la influencia positiva del ambiente.
Convencidos de que el desarrollo se trata de una interacción, una mutua influencia entre las posibilidades que ofrece el entorno y las potencialidades del individuo, proponemos un conjunto de actividades que enriquezca dichas posibilidades y favorezca las potencialidades individuales.
El adolescente es capaz de concebir hipótesis (pensar en abstracto) y preparar experiencias mentales para comprobarlas. Formula definiciones, elabora conceptos, resuelve problemas. El sujeto no es consciente del proceso, pero contribuiremos a que cada vez lo sea en mayor grado.

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Desarrollo de habilidades cognitivas en docentes universitarios de Física a través de la investigación acción participativa

M. Ramírez de M., M.Aspée., I. Sanabria., Mendoza. C.
Decanato de Investigación, Universidad Nacional del Táchira,
Avda. Paramillo.5001. San Cristóbal, Venezuela.
Correo-e: marimant@unet.edu.ve

Resumen:

En la búsqueda de alternativas que faciliten el aprender a aprender Física y a partir de hallazgos anteriores sobre algunas deficiencias en el manejo de las habilidades cognitivas que exhiben tanto docentes como alumnos universitarios, se estudió el proceso de desarrollo de habilidades cognitivas en un grupo de profesores universitarios de Física de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) mediante la Investigación Acción Participativa IAP (Park, 1992). Para ello se exploraron los procesos cognitivos y metacognitivos desarrollados por esos docentes, analizando las interacciones comunicativas generadas entre ellos. Esta investigación se sustenta en conceptos básicos del constructivismo, cognoscitivismo, la aceptación de la teoría de la complejidad y en el aprendizaje socializado.
Se generó un modelo teorético interpretativo que permite comprender la forma como el profesor construye su propio conocimiento a nivel del desarrollo de sus habilidades cognitivas, para que pueda posteriormente ayudar al alumno a mejorar las suyas (Ramírez de M. 2003). Se reportan cambios significativos en la estructura cognitiva de los profesores participantes y la aparición de un sistema Grupo de la Metacognición y las Habilidades Cognitivas Básicas GMHCB formado por los pensamientos de los profesores y el pensamiento común que ellos construyeron, considerado por la autora como un organismo con características autopoiéticas (Maturana y Varela, 1990). Además se infiere que la IAP es un camino promisorio para el desarrollo de habilidades cognitivas de los docentes universitarios.

Bibiliografía:

Park, P. (1992). "Qué es la Investigación Acción Participativa. Perspectivas Teóricas y Metodológicas". La Investigación Acción Participativa: Inicios y Desarrollo. Madrid: Popular.
Ramírez de M., M. (2003). Desarrollo de Habilidades Cognitivas en Docentes Universitarios. En la Búsqueda de un Camino para su Comprensión y Mejoramiento. Tesis Doctoral no Publicada. Caracas. Universidad Santa María.
Maturana, H. y Varela, F. (1990). El árbol del Conocimiento. (7ª ed.). Chile: Ed. Universitaria.

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La especificidad de dominio de la ciencia y la tecnología y la resolución de problemas

Constanza Ruiz Danegger
Universidad Nacional de Tucumán - Universidad Autónoma de Madrid
C/ Pablo Vidal, 6. 28043 Madrid. España.
Correo-e: ruizdanegger@yahoo.com

Resumen:

Este trabajo propone estudiar la naturaleza de la especificidad de la ciencia y la tecnología como dominios diferentes de conocimiento, a partir de las restricciones y las exigencias cognitivas que supone la resolución de problemas para ambos campos. En general se asume que la división entre dominios culturales es compleja y que no hay acuerdo en su configuración, a diferencia de los dominios que forman el "esqueleto" de la cognición humana y que han sido ampliamente estudiados en niños pequeños, primates no humanos y otros animales. Sin embargo, parte de la discusión actual sobre el significado del término "dominios" puede resolverse examinando sus dimensiones epistemológicas, psicológicas y didácticas, y, desde esta perspectiva, la ciencia y la tecnología configurarían dominios distintos. Se postula la existencia de un continuo entre una forma de razonar y de actuar "epistémica", que estaría más cercana a la actividad científica, y otra "pragmática", más cercana a la tecnología; este continuo podría resultar explicativo de las semejanzas entre ambos dominios. Además se propone el análisis de las discrepancias en los procedimientos de resolución de problemas y la actitud metacognitiva frente a las situaciones potencialmente problemáticas, como estrategia para examinar sus diferencias. Por último, se destaca que tanto la epistemología como la didáctica podrían beneficiarse de los resultados de las investigaciones sobre los rasgos específicos de la cognición en distintos dominios.

Bibliografía:

Hirschfeld, L. A.; Gelman, S. A. (eds.) (2002). Mapping the Mind. Domain Specificity in Cognition and Culture. New York, NY: Cambridge University Press.
Pozo, J. I. (2003). Adquisición de conocimiento. Madrid: Morata.


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