Filosofía de la biología

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Naturalización de las ciencias sociales: El caso Wuketits

René J. Campis C.
Grupo de investigación Holosapiens
Universidad del Atlántico
Carrera 42 A3 No. 84-60
Barranquilla, Colombia
Correo-e: renecampis@gmail.com

Resumen:

Es ya tradicional el debate ciencias naturales vs. ciencias sociales. En esta ponencia me propongo argumentar a favor de la idea de que es posible establecer nexos metodológicos entre ambas desde la base de la epistemología evolucionista.

Se presenta aquí el caso de Franz M. Wuketits1 , para quien, si bien la sociobiología no proporciona las respuestas completas para las preguntas de la filosofía moral y la ética, ella sí suministra valiosa información para tales propósitos.

Apoyados en un reciente artículo de John S. Mattick (The hidden genetic program2 ) reafirmaré la tesis de que la colaboración inter- y transdisciplinaria no solo es deseable, sino que es absolutamente necesaria para dar cuenta del comportamiento social de humanos y otros animales. La perspectiva naturalista no supone, como muchos parecen creer, que lo que se busca es un reduccionismo, sino que se trata de la interacción dinámica entre genes y ambiente.

Bibliografía:

WUKETITS, Franz M. Was ist Soziobiologie. C.H. Beck, Munich, 2000.
MATTICK, John S. The hidden genetic program. Scientific American, Oct/2004.

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Pools genéticos y pureza de sangre en Cavalli-Sforza

Paola Martínez

Resumen:

Es bien conocida la aserción de Luca Cavalli-Sforza sobre la imposibilidad de sostener la existencia de las razas a partir del análisis genético. Las dotaciones genéticas de individuos de supuestas distintas razas difieren entre sí en la misma medida que lo harían las de individuos de una misma raza. Además, los distintos aspectos de la piel o de la estructura ósea, principales caracteres físicos que se han usado tradicionalmente para justificar las teorías raciales, se explican para Cavalli-Sforza como diversos modos de adaptación del cuerpo al medio en que se encuentra, y no son índice de un tipo u otro de constitución racial más compleja. En este sentido, el trabajo del genetista genovés parece desmontar el penoso lastre de las concepciones racialistas que hemos ido arrastrando hasta nuestros tiempos.
Sin embargo, junto con su crítica a la teoría racial, Cavalli-Sforza desarrolla una geografía genética que en muchos aspectos resulta igual de problemática que el tradicional mapa geográfico racialista. Las frecuencias estadísticas relativamente altas en determinadas poblaciones de la presencia de ciertos genes -i. e., los pools-, hablan, según el genetista, de los orígenes de la población en cuestión, del grupo humano primitivo del que proviene, que en su evolución y mestizaje habría dado lugar a la actual población dejando en aquellos genes característicos sus señas de identidad. Así, por ejemplo, la supuesta frecuencia del 15% de Rh negativo en las poblaciones europeas actuales, frente a la más baja o nula en África o Asia, hace suponer que los pueblos primitivos europeos tenían un altísimo porcentaje de Rh negativo frente al resto, y que el supuesto 30% de Rh negativo en el pueblo vasco significaría, dice Cavalli-Sforza, un origen "protoeuropeo". Éstas y otras frecuencias genéticas dan lugar a un mapa poblacional de los linajes que en poco o nada difiere del usual mapa racialista: africanos, europeos, caucasoides, "indios de América", asiáticos y australianos, son en términos generales, la poblaciones en las que se puede encontrar pools genéticos distintivos.
Ante este análisis de la poblaciones cabrían las siguientes cuestiones: 1) Si el mestizaje, como el propio Cavalli-Sforza reconoce, es lo que predomina en todas las poblaciones, y los porcentajes de los pools raramente alcanzan un 30%, y tomando como caso concreto el del Rh negativo, ¿no se debe pensar que el linaje proviene antes de las poblaciones primitivas no protoeuropeas, dado que la frecuencia del Rh positivo es mayor?; 2) ¿Con qué criterio se toma como significativa una frecuencia genética y no otra?; 3) ¿Es fiable una estadística a nivel mundial de datos biológicos individuales?, y en este sentido, ¿No es equivalente el método inductivo del análisis genético al del análisis craneométrico que el propio Cavalli-Sforza critica?; y por último 5) ¿Resultaría realmente significativo del ser europeo o africano sus frecuencias genéticas? ¿Hasta qué punto los genes son significativos en nuestra evolución?

Bibliografía:

L. Cavalli-Sforza, P. Menozzi, y A. Piazza, The History and Geography of Human Genes (Princeton, Priceton University Press, 1996).
L. Cavalli-Sforza, Genes, pueblos y lenguas (Barcelona, Crítica, 1997).
L. Cavalli-Sforza, ¿Quiénes somos? Historia de la diversidad humana (Barcelona, Crítica, 1999).
Jonathan Marks, Human Biodiversity: Genes, Race and History (Aldine de Gruyter, 1995).
Juan Aranzadi, El escudo de Arquíloco vol. I (Madrid, Machado Libros, 2001).
Carlos López Beltrán, El sesgo hereditario. Ámbitos históricos del concepto de herencia
biológica (UNAM, México, 2004).

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Funciones biológicas y Objetividad

Alberto Molina Pérez
IHPST - Universidad París 1, Doctorando.
38, rue Dauphine - 75006 Paris - Francia
Correo-e: molina.alberto@wanadoo.fr

Resumen:

Las nociones de finalidad, diseño o intención han sido excluidas del vocabulario de las ciencias naturales a partir del siglo XVII. Darwin logró en el XIX excluirlas de su teoría de la evolución recurriendo a una selección natural mecánica y "ciega". En la actualidad, las definiciones más comúnmente aceptadas del concepto de función biológica asumen que las funciones: (1) No son relativas a un fin; (2) No son relativas al observador, sino sólo a la naturaleza; (3) Son explicables en términos causales; sea relativamente a la historia causal del órgano (definición etiológica), o relativamente a su estructura físico-química actual y sus capacidades causales (definición disposicional).
Ahora bien, veremos que estos supuestos no permiten dar satisfactoriamente cuenta del carácter normativo del concepto de función, ni son generalizables a los artefactos (o se basan en una concepción equivocada de los mismos). Mostraremos cómo una generalización del concepto de objetividad científica permite decir que las funciones: (1') Son relativas a un fin; (2') Son relativas al observador y a la naturaleza; (3') No son reductibles en términos causales, ni violan las leyes de la física; y, no obstante, (4') Son perfectamente objetivas.

Bibliografía:

Caponi, G.: "Función y adaptación: dos modos de la Teleología", Epist. e Hist. de la Ciencia, 7, 7, 66-71. Cummins, R.: "Functional Analysis", The J. of Phil., 72, 741-65. Milikan, R.: "In Defense of Proper Functions", Phil. of Sc., 56, 288-302. Ruse, M.: "A Reply to Wright's Analysis of Functional Statements", Phil. of Sc., 40, 277-280. Searle, J.: The Construction of Social Reality, Free Press, 1995. Sober, E.: Philosophy of Biology, Oxford UP, 1993. Wright, L.: "Functions", The Phil. Rev., 82, 139-168.

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Estilos de investigación: La sofisticación teórica de la biología composicional

Rasmus Grønfeldt Winther
Correo-e: rgwinther@yahoo.com

Resumen:

Las investigaciones biológicas se guían por distintos estilos; identifico dos: formal y composicional. (Sobre estilos científicos, véase Hacking 2002.) Cada uno tiene maneras de razonar-a saber, de explicar, modelar, y abstraer-únicas e internamente consecuentes. El estilo formal se centra en leyes y modelos matemáticos, mientras que el estilo composicional se enfoca en partes y todos materiales. La diferencia entre ambos no surge de dominios naturales estudiados ni de especialidades científicas incluidas en cada uno de ellos, sino, más bien, de sus distintas metodologías para teorizar y experimentar. Cada estilo puede indagar de distintas formas, y de hecho lo hace, en los mismos sistemas biológicos (por ejemplo, organismos o insectos sociales). Algunas veces hasta llegan a conclusiones en conflicto sobre las entidades y los procesos del sistema. Estos conflictos se deben en gran medida a que cada estilo "añora la completitud"; es decir, cada uno utiliza sus propios métodos para desarrollar una teoría integrada y general con la cual pretende explicar, de una manera necesaria y suficiente, todos los datos relevantes.
Muchos filósofos piensan que el estilo formal-y la biología formal-es más robusto, interesante e importante filosóficamente. La genética de poblaciones, que se guía por este estilo, se considera la biología teórica paradigmática. Por otro lado, el estilo composicional, que suele orientar las indagaciones de la genética molecular, la bioquímica, la morfología, la fisiología, y la biología celular y del desarrollo, ha sido acusado de ser una ciencia filatélica u obsesionada con los detalles mecanicistas. Como demostraré (véase también Winther 2003, 2005) esto es injusto ya que el estilo composicional es verdaderamente científico y sofisticado desde el punto de vista teórico. Tiene formas teóricamente complejas de explicar, modelar e inferir regularidades. Expondré las maneras de explicar y modelar de la biología composicional: explicaciones basadas en partes (veáse Cummins 1983, Haugeland 1978 y Kauffman 1971) y modelos composicionales, que suelen ser diagramáticos y narrativos pero que incluso llegan a ser, en algunos casos, de índole matemática (veáse Wimsatt 1974). Para concretar la discusión abstracta sobre la estructura teórica de la biología composicional, usaré ejemplos de campos biológicos que investigan el organismo, como la morfología y la biología del desarrollo. Mi meta es presentar un esbozo naturalizado de la biología composicional como un estilo de investigación válido e independiente, y así rescatarla de la fuerte crítica que ha recibido por ser, supuestamente, un método puramente descriptivo, sin base teórica y con poco interés por la búsqueda de regularidades.

Bibliografía:

Cummins, Robert. 1983. The Nature of Psychological Explanation. Cambridge, MA: MIT Press.
Hacking, Ian. 2002. Historical Ontology. Cambridge, MA: Cambridge University Press.
Haugeland, John. 1978. The Nature and Plausibility of Cognitivism. En Having Thought. Essays in the Metaphysics of Mind. Haugeland J (compilador). 1998. Cambridge, MA: Harvard University Press, páginas, 9-45.
Kauffman, Stuart A. 1971. Articulation of Parts Explanation in Biology and the Rational Search for Them. Boston Studies in the Philosophy of Science 8: 257-72.
Wimsatt, William. 1974. Complexity and Organization. PSA 1972 1: 67-86.
Winther, Rasmus Grønfeldt. 2003. Formal Biology and Compositional Biology as Two Kinds of Biological Theorizing. History and Philosophy of Science Dissertation, Indiana University.
Winther, Rasmus Grønfeldt. 2005, en prensa. Parts and Theories in Compositional Biology. Biology and Philosophy.

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Comentarios al trabajo de Rasmus Winther

Pablo Lorenzano y Mario Casanueva

Comentario de los resposables de la mesa Filosofía de la biología a la comunicación de Rasmus Grønfeldt Winthe : “Estilos de investigación: la sofisticación teórica de la biología composicional”.

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El helicobacter pylori: ¿un paradigma científico?

Ramiro Gutiérrez Vásquez
Universidad Peruana Cayetano Heredia
Universidad Nacional de Educación
Lima - Perú
Av. Armendáriz 497. Lima 18
Correo-e: ramgu@metacrawler.com

 

Resumen:

Se analiza desde una perspectiva histórico-filosófica, el papel que ha jugado el descubrimiento del Helicobacter pylori, como ejemplo tipo, de la manera en que los investigadores proceden al construir el conocimiento científico.
El modelo para la interpretación epistemológica de este hallazgo se basa en la propuesta de Thomas Kuhn, quien relieva a la historia como la herramienta esencial para describir la estructura y la dinámica de la ciencia.
Se concluye que el descubrimiento del Helicobacter pylori y sus implicancias teóricas, y terapéuticas conformarían en la actualidad, un Miniparadigma científico, es decir, estaríamos en la antesala de una Revolución Científica en el desarrollo de la Gastroenterología y la nueva comprensión más profunda de la patología esófago-gastro-duodenal, específicamente, de la gastritis crónica asociada al Helicobacter pylori.

Bibliografía:

1. PIAGET, J. (1988) Psicogénesis e historia de la ciencia. México. Siglo XXI
2. POPPER, K. (1983) Conjeturas y refutaciones. Bs. As. Paidós.
3. KUHN, T. (1979) La estructura de las revoluciones científicas. México. FCE.
4. LEON BARUA, R. (1985) El campilobacter pilórico y la patología esófago-gastro-duodenal. En: Acta Gastroenterológica Latinoamericana. Nº 2. 2do. Semestre.
5. RAMIREZ, A. et al (1987) Campilobacter pylori y patología gastroduodenal. En: GEN. Vol. 41 Nº 3.

6. KLEIN, P. et al (1991) Water source as risk factor for Helicobacter pylori infection in peruvian children. En: THE LANCET. Vol. 337: June 22.


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